Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://nicolehbcf450763.bloginder.com/40896957/cundinamarca-exclusiva-el-paraíso-campestre-de-la-sabana